Conferencia “La vinculación de la Educación Superior y el mercado laboral en México. Otra mirada sobre las oportunidades de los Egresados en nuestro país”

Dr. Alejandro Mungaray Lagarda, Universidad Autónoma de Baja California (UABC)

En el marco de los preparativos para el II Foro Regional Metropolitano sobre Educación Superior (II FREMES), el Consejo Regional del Área Metropolitana (CRAM) de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) organizó la Conferencia “La vinculación de la Educación Superior y el mercado laboral en México. Otra mirada sobre las oportunidades de los Egresados en nuestro país”.

El doctor Alejandro Mungaray Lagarda, de la Universidad Autónoma de Baja California, impartió esta conferencia que inició con la mención de los retos que representó el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) en la materia: no se absorbía a los egresados, los salarios de los profesionales eran bajos, no había correspondencia entre lo que se enseñaba y lo que se necesitaba. El TLCAN generó macroeconomía estable para las grandes empresas (que buscan empleados altamente calificados) e inestable para micro y pequeñas (que necesitan emprendedores).

Sin embargo, también es rescatable que el TLCAN introdujo conceptos como la “acreditación de la calidad”, que en la educación superior llegó a tener como objetivo la gobernabilidad, es decir, sirvió para posicionar la actividad de las IES en la mentalidad social. Cabe mencionar que, aunque existen organismos acreditadores, como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), que publica una lista de IES acreditadas, si hay aspirantes rechazados de éstas, se van a IES no acreditadas o de cuestionable calidad quienes también se integran al mundo productivo al salir.

Para conocer la situación de quienes ya han terminado su formación profesional, la realización de estudios de egresados brindan una excelente oportunidad. Con la información que recaban se puede mantener, reforzar o modificar lo que sea necesario, y en su caso, crear nuevos enfoques en las políticas públicas, mediante instituciones como la ANUIES, así como evitar dar por buenas las necesidades de una industria específica en currículos globales.

A pesar de sus bondades, la lectura de los estudios de egresados debe realizarse con sumo cuidado, pues llegan a afirmar que “los jóvenes eligen mal su profesión”, al señalar que hay carreras en sobredemanda, como lo son Administración o Derecho. Lo anterior llega a provocar la subvaloración de las profesiones. En esta situación, el egresado se puede enfrentar a más gente buscando la misma oportunidad, por lo que hay una sobreoferta y la consecuente disminución del salario. Esta es una de las razones por las que en los estudios de egresados se muestra que no están bien pagados. Sin embargo, estudios económicos han explicado que “no sobra nadie”.

Otro factor que se requiere considerar en los estudios de egresados, es la forma como se promocionan las carreras (si se difunden casos de éxito, qué sueldo se menciona, qué esfuerzos adicionales requerirá hacer el estudiante), y para qué se quiere formar al estudiante, a fin de relacionar estas variables con el nivel de satisfacción del egresado.

En este sentido es importante hacer énfasis en la diferenciación entre “inserción” y “vinculación” con el mercado laboral. “Inserción” refiere a “encajar” en el mercado laboral como un empleado. La “vinculación” hace más referencia a integrarse en la competencia de una industria o actividad.

Destacó que es necesario desmitificar la empresa como un espacio de conflicto, sino como emprendimiento. No hay una única opción para los egresados, por lo que es fundamental sensibilizar a las IES que no está formando “futuros empleados”, sino “seres libres” capaces de tomar una decisión de la actividad productiva que deseen realizar; que no solo pueden ser profesionistas, sino emprendedores para generar su empleo y el de otros. Es un error dejar fuera el panorama del emprendimiento al momento de formar a los jóvenes y limitarse a centrar los estudios en un indicador de empleabilidad.

A manera de ejemplo, mencionó que un grupo de jóvenes de la UABC realizó su servicio social en microempresas. Durante su estancia los estudiantes apoyaron en la implementación de un software que les ayudara con la información contable y financiera. Resaltó que este tipo de experiencias provoca un impacto educativo, pues es un proyecto que asumen como propio y ayuda a construir historias de éxito en las que la convivencia es un eslabón muy importante como fuente de complementación de sus habilidades, además de que les proporciona a los estudiantes la seguridad, incluso la motivación, para ser emprendedores. Esta estrategia permitiría construir una economía con base comunitaria, así como aprovechar los beneficios personales del emprendimiento, como la satisfacción de no trabajar para otros, mayor cercanía con la familia, desarrollar la creatividad, entre otros.

Así mismo, apuntó que promover el emprendimiento y los nuevos esquemas de servicio social y prácticas profesionales requiere del liderazgo de los rectores, pues actualmente hay un gran reto en la burocracia para hacer servicio social en las micro y pequeñas empresas. Si las IES impulsan el modelo emprendedor, se avanzaría más rápido en el tema, se podría mejorar sustancialmente la productividad de las micro y pequeñas empresas, acortando brechas de bienestar. Cuestionó el por qué, así como existen listas de las 500 empresas más grandes con prestadores de servicios sociales o practicantes profesionales, no hay un indicador de las 500 “más pequeñas” donde haya estudiantes.

Finalmente, precisó que es momento, no solamente pensar y teorizar, sino de actuar, reconstruir el discurso y aprovechar lo logrado en la vinculación laboral.

Esta conferencia se realizó el lunes 13 de marzo de 2017, en el Auditorio Ernesto Meneses Morales, S. J., de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, sede de la presidencia del CRAM.

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