Dra. Marisol Silva Laya

“La equidad no es sólo que los jóvenes lleguen a la universidad, sino que también terminen y aprendan”, apuntó la doctora Marisol Silva Laya, Directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México (UIA), durante el II Foro Regional Metropolitano sobre Educación Superior (II FREMES) celebrado el pasado 30 de marzo en la UIA y organizado por el Consejo Regional del Área Metropolitana de la ANUIES, cuya presidencia está a cargo del Mtro. David Fernández Dávalos, S. J.

La doctora Silva señaló que actualmente en México “existe una profunda inequidad y distribución desigual […] Sólo el 37% de los jóvenes tienen garantizado el derecho a la educación; han aumentado los lugares, pero la distribución no es justa”. Aunque la estadística indica que en las últimas dos décadas el subsistema de educación superior ha crecido en más de 2 millones de lugares, se sigue observando que los bajos estratos socioeconómicos acceden en menor medida, lo que implica que entre menor sea el ingreso familiar, menor es la posibilidad de ingresar a la educación superior: “los jóvenes más pobres, tienen menos probabilidades de ingresar, permanecer y concluir.” Adicionalmente, aquellos que logran ingresar a la universidad tienen múltiples dificultades como los costos directos e indirectos, la adaptación a las exigencias universitarias, la falta de hábitos académicos, la falta de información sobre las carreras y la desadaptación social.

En estas circunstancias, es prioritario que las IES implementen estrategias para atender estas dificultades desde su ámbito de actuación y diseñen procesos pedagógicos para que los jóvenes “entren, aprendan y se desarrollen”. Destacó que algunas universidades ya han empezado a trabajar un seminario de primer año universitario, en el que se abordan temas como los hábitos de estudio, inducción en la parte organizacional y académica, entre otros.

Finalmente, indicó que es un buen principio detectar las malas prácticas como las cargas excesivas, la poca interacción docente–alumno o los ritmos de enseñanza inadecuados, pero es aún más importante identificar y recuperar las buenas prácticas, “debemos dejar de simular y generar un compromiso”.

Oficina de la Secretaría Técnica del CRAM.

Fotos cortesía de Comunicación Institucional de la Universidad Panamericana